El PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO

 

LOS TÚMULOS

 CRONOLOGÍA Y EXTENSIÓN

Desde el neolítico se extiende por toda la fachada atlántica europea la tradición de enterrar a las personas difuntas en mausoleos bajo un Túmulo deChan tierra.

 


Túmulo - Mámoa do Rei

 

Esta tradición arraigó mucho en Galicia y perduró durante un período de tiempo muy largo, desde el neolítico (4.000 AC.) hasta ya entrada la Edad del Bronce (1.500 AC.). Durante este largo espacio temporal, como es lógico, las tradiciones constructivas cambiaron, debido a cambios en las mentalidades y a la propia evolución religiosa de las sociedades que crearon los monumentos.

 

 

Anteriormente se asoció esta tradición de enterramiento con los grandes mausoleos de piedra, conocidos como cultura megalítica, pero en la actualidad al analizarse las diferentes necrópolis se apreció que lo más común de estas tumbas, que se repite constantemente a lo largo de nuestro territorio, es la masa de tierra que las cubre, conocida como túmulo, a mayores de la existencia de cámara funeraria construida con, o sin, grandes piedras (que en muchos casos desaparecieron por trabajos de cantería a lo largo de tan dilatado espacio de tiempo). Por lo que la investigación actual prefiere referirse a la cultura que las creó como Cultura de los Túmulos o, mejor, Fenómeno Tumular.

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Túmulo de Bougon, Poitou-Charentes, France

 

En la zona atlántica se encuentran dos de los ejemplos más relevantes de este fenómeno cultural, la región de la Bretaña francesa (con más de 200 monumentos megalíticos y ejemplos tan relevantes como Barnenez, Table dus Marchands, o Gabriní), con su ramal irlandés (….) y británico; y hacia el sur, en Portugal, con buenos ejemplos de este tipo de enterramientos a lo largo de toda su geografía, tanto en la Beira y Serra da Estrela (Carapito, Orca de Fiais…), como más al sur, en Tras os Montes y zona de Évora (Almendres…). Parece que los ecos de estas dos regiones pudieran llegar hasta Galicia, zona intermedia, reflejándolo en un amplio abanico de manifestaciones funerarias que tienen su ejemplo megalítico más relevante en la Costa da Morte, sobre todo en el Ayuntamiento de Vimianzo, donde se encuentran la mayor cantidad de sepulcros con cámara funeraria monumental (Forno de los Mouros, Casota de Berdoias, Arca da Pioxa…).

 

Como decíamos, predominaron por el occidente europeo entre el V y el III milenio AC., y aunque los ejemplares gallegos no tienen el gran tamaño de los andaluces, portugueses o bretones, suponen nuestro ejemplo más antiguo de arquitectura monumental.

 

LA CULTURA

Avanzado el período neolítico está ya plenamente implantada la domesticación del ganado y los vegetales. Para este período de la prehistoria está demostrado en las excavaciones portuguesas, meseteñas, y gallegas el cultivo de cereales de origen mediterráneo: Trigo (triticum, hordeum), berza (col-brassica), haba, guisantes, lentejas…

Además del pastoreo de vacuno (Bos taurus), sobre todo, utilizando este ganado como animal de tiro y para aprovechamiento lechero (aparecen queseras en las excavaciones) también se encontraron restos de ovejas, cabras y cerdos.

La dieta estaría además complementada por la recolección de vegetales silvestres: bellotas, avellanas… y en menor medida por la caza. No se descarta además el aprovechamiento de los recursos costeros.


Modelo de Túmulo

Con la evolución de la agricultura se van reconociendo los astros y la influencia de estos sobre los cultivos, y en derivación sobre la vida de las personas. Desde antiguo la religión de los muertos (reflejada en los túmulos) ya valoraba la salida y la puesta del sol y el reconocimiento de los solsticios, las cámaras de las tumbas tienen casi todas una orientación hacia el este y sureste, a la salida del sol, con toda su carga simbólica en relación con la iluminación de las cámaras funerarias y el “nuevo nacimiento”

Tienen también desarrollada la tecnología de la vestimenta, a decir por la aparición de pesas de telar vestirían con lino y lana.

La aparición de cerámicas foráneas (campaniforme, cerámica “penha”, ya en momentos del Calcolítico, en torno a 2.500 AC.) muestran la posibilidad de relaciones comerciales con otras zonas de la península, comercio que incluiría seguro, entre los productos las telas y el armamento en forma de puntas de flecha…

Vista desde Coto da Arca

 

LA SOCIEDAD

Es una sociedad ya evolucionada, con compartimentación social asociada con el trabajo y la ideología, por lo que se puede deducir de la factura y de los objetos encontrados en los monumentos, donde las diferentes estructuras arquitectónicas y ajuares hallados reflejan relaciones laborales y tecnológicas diferenciadas (cantería, alfarería, elaboración de instrumentos y talla de piedra, chamanismo…).

Del trabajo de construcción de un túmulo trasciende la fuerte organización social que es precisa, no solo para desarrollar una religión fundamentada en la muerte y tan afincada durante más de 2.000 años de duración, sino para el propio diseño de las tumbas. Es de imaginar, según esto, que los ceremoniales de enterramiento serían también una actividad colectiva.

Se agruparían en tribus y grupos, más o menos, numerosos, a decir por la cantidad y variedad de necrópolis y tumbas encontradas (en unos casos aisladas y en otros, como en el caso de Chan da Cruz, con un número considerable).

 

LOS POBLADOS

Habitan en poblados con construcciones perecederas, cabañas elaboradas con madera, paja y barro, propios de una cultura nómada o itinerante; estos materiales ocasionan que los restos de las viviendas estén mal conservados actualmente y que los yacimientos de hábitats sean tan mal conocidos e invisibles en el paisaje. La implantación del sedentarismo se conseguirá gradualmente con la mejoría de los sistemas de cultivo y sobre todo con el rozado de las tierras.

En el caso que nos ocupa, los poblados estarían en las cercanías de los lugares de enterramiento, a la búsqueda sobre todo de zonas de cultivo y fuentes de agua (el topónimo de Poza da Lagoa es muy ilustrativo de este caso).

 

IDEOLOGÍA Y RELIGIÓN

Los enterramientos
El “culto” a la muerte y los rituales funerarios son tan antiguos como los seres humanos, documentados desde el Paleolítico Superior en torno a 30.000 años AC.

Para la cultura que construyó los túmulos, queda testimoniada una religión también desarrollada, que los lleva a un culto asociado con la muerte y la trascendencia de ésta hacia el más allá.

Cabe pensar (por lo menos para el caso de los grandes monumentos, tipo Mámoa do Rei de la necrópolis de Chan da Cruz) que muchas de las mámoas fueran mausoleos abiertos para el enterramiento de las personas difuntas de la colectividad.

 

Los ajuares
Las personas enterradas iban acompañadas de un rico ajuar, compuesto por los objetos que necesitaría el difunto o la difunta en la otra vida: Hachas pulimentadas, de todo tipo, azuelas, gubias, cerámica, tazas, ollas, joyería, collares, pulseras, herramientas, a parte de las hachas y azuelas, hoces, cuchillos de piedra, Arco y flechas


Ajuar funerario

 

Se conoce el final de la ceremonia, el resultado, por las intervenciones arqueológicas, pero no se puede saber cómo era exactamente. Podemos especular por comparativas antropológicas con las sociedades primitivas actuales, y con otros rituales socialmente arraigados entre todas las sociedades del mundo.

 

Las construcciones
Las construcciones funerarias consisten básicamente en un montículo con forma hemiesférica de tierra cuidadosamente seleccionada y cribada, el túmulo o mámoa, que suele tener en su interior una estructura hecha con grandes piedras, ortostatos, más o menos compleja: la cámara funeraria. En el exterior, el túmulo, también puede contar con un anillo de piedra a su alrededor y estar recubierto por una coraza de piedras.

Se trataba casi siempre de sepulturas colectivas, pertenecientes a un grupo o familia, normalmente erigidas en las zonas de tránsito de los montes, por lo que es frecuente encontrarlas asociadas a senderos y caminos tradicionales.


 

EL CASO DE MONTE PENIDE Y REDONDELA

En Monte Penide/Monte Mirallo podemos encontrar más de 40 mámoas de diferente índole y tamaño, con una concentración destacada en la Necrópolis de Chan da Cruz, conocida también por Chan das Formigas, con 36 yacimientos, pero desde aquí hacia el norte y sur se suceden las mámoas por todo nuestro monte, en un goteo continuo que las comunica con la necrópolis de Candeán, en el Monte Vixiador de Vigo.

En Redondela nos encontramos este fenómeno cultural en otras parroquias de su geografía; es de destacar por sus dimensiones la Mámoa de Guizán en la parroquia de Vilar, en el límite con el Ayuntamiento de Mos.

 

ARTE RUPESTRE-PETROGLIFOS

 

 CRONOLOGÍA Y EXTENSIÓN

Durante los años centrales del III milenio AC., los grupos de personas que habitan Monte Penide/Monte Mirallo reciben nuevas invenciones en forma de herramientas metálicas (entre otras) lo que deriva en el establecimiento de nuevas modas y nuevas relaciones sociales. El más conocido y representativo de estos cambios son los petroglifos, las representaciones artísticas grabadas en las rocas.

Comúnmente se les atribuye una cronología entre 2.500-1.700 años AC., correspondientes a los períodos culturales Calcolítico y Bronce Inicial, sobre todo por algunas representaciones de armas que han aparecido, aunque la mayor parte de las veces se trata de un arte esquemático sin paralelos en objetos reales reconocibles.

Grabados rupestres semejantes están extendidos por toda Europa, encontrando concentraciones singulares en Escandinavia (Alta, Noruega; Tanum, Suecia); Val Camonica, Italia; Kerb, Irlanda; o lugares tan remotos como Australia, Sudamérica o África. Parece que en un estadio social semejante las personas representamos el mismo tipo de símbolos y grabados. El grupo galaico de arte rupestre, como se le conoce entre la investigación arqueológica, estaría relacionado con la región atlántica y el arraigado atlantismo de las culturas del Neolítico y de los inicios de la Edad del Bronce.

En relación al volumen y número de representaciones, uno de los más importantes yacimientos lo encontramos en el municipio pontevedrés de Campo Lameiro, donde se sitúa el PAAR, el Parque de la Arte Rupestre de Galicia, con un ambicioso equipamiento cultural creado al amparo de la Red Gallega de Patrimonio Arqueológico.

 

 

 

LA CULTURA

The implantation of metallurgy was very gradual and the result of a long process of inventions and commercial exchanges. The first metal that appears in the archaeological record is copper, initially processed by beating and later by smelting. Later there was a quantitative change with the invention of bronze, the result of the alloying of tin and copper.


Imagen de un ciervo en Campo Lameiro

La implantación de la metalurgia es muy gradual y fruto de un proceso lento de invenciones e intercambios comerciales. El primer metal que aparece en el registro arqueológico es el cobre, en un primer momento procesado mediante golpes (como la piedra) y luego fundido. Más adelante se produce un cambio cuantitativo con la invención del bronce, fruto de la aleación entre el estaño y el cobre. Tradicionalmente, la arqueología consideró que con la llegada del metal se implantaron también el individualismo y las jefaturas en las sociedades; es lógico pensar que las personas y colectivos poseedores de las herramientas y las armas metálicas se intentaran elevar sobre los demás colectivos cercanos carentes de esta tecnología.

La investigación arqueológica habla de la implantación de una casta de guerreros. En paralelo a todo esto, estas nuevas invenciones producirían también avances en la producción agrícola y en los sistemas de vida de las personas de la época, ocasionando un crecimiento demográfico, que tiene como consecuencia la necesidad de roturación de más extensiones de terreno y a la vez la competencia entre grupos vecinos.

En esta coyuntura surgen los petroglifos, como una forma de apropiación del territorio entre las tribus y colectivos que los habitan, a mayores de toda la simbología que poseen para las personas creadoras de estas manifestaciones arqueológicas.

 

LOS POBLADOS

Las personas y sociedades que los crearon, en estos primeros tiempos de la metalurgia, no cambiaron mucho su sistema de construcción con respeto a las comunidades neolíticas anteriores, poblados con casas de materiales perecederos fruto de una economía de producción agrícola que agota los terrenos con facilidad (cada vez de forma más lenta) y que se ve obligada al traslado hacia otros nuevos territorios.

Van implantándose gradualmente los sistemas defensivos, caso muy patente en las culturas del sur de la Península Ibérica, tanto en el territorio portugués como en el español. Parece que esta forma de nomadismo vaya desapareciendo gradualmente implantándose el poblamiento estable, anticipando lo que sucederá durante la plenitud del Bronce y en la Edad del Hierro.

 

LOS ENTERRAMIENTOS

La implantación de una casta de guerreros, originada por la metalurgia del bronce, derivará en la desaparición de las tumbas colectivas en toda Europa, se continuará en un principio con el sistema de enterramiento bajo túmulo, pero ahora con tumbas más pequeñas y cerradas para albergar a una sola persona. Es lo que se conoce en Europa como las tumbas principescas.

Este proceso gradual se acentuará a lo largo del tiempo. En el caso de Galicia y Monte Penide, podrían corresponderse con esta época las tumbas más pequeñas carentes de cámara, con cistas o con cámaras pequeñas.

 

IDEOLOGÍA Y RELIGIÓN

En paralelo cambian las ideologías y la religión; con la evolución de la agricultura se van reconociendo los astros y la influencia de estos sobre las cosechas, y en consecuencia sobre la vida de las personas. Desde antiguo la religión de los muertos (reflejada en los túmulos) ya valoraba la salida y la puesta del sol y el reconocimiento de los solsticios; las cámaras de las tumbas tienen casi todas una orientación hacia el este y sureste, a la salida del sol, con toda su carga simbólica en relación con la iluminación de las cámaras funerarias y el “nuevo nacimiento”. Este “chamanismo” implantado desde el neolítico evoluciona hacia nuevas representaciones, en este caso artísticas; tenemos que recordar que durante el megalitismo se producen ya las primeras manifestaciones en este sentido en las propias piedras que forman las cámaras funerarias.

 

Las representaciones


Imagen de un molino navicular en
Coto do Corno, Monte Penide

Las creaciones artísticas son muy variadas, el grupo mayor es el representado por los símbolos abstractos, en forma de círculos concéntricos (conocidos comúnmente como combinaciones circulares), líneas, puntos (llamados cazoletas o “coviñas”)… También encontramos laberintos y espirales, aunque estas representaciones, pese a lo que pueda parecer, no son tan comunes.

Existen también zoomorfos, antropomorfos, retículas, cruces, etc.

 

Hay un caso singular que son las representaciones de armas, como el caso de Poza da Lagoa en Monte Penide; no son muy comunes pero su “realismo” ayudó a la identificación de la cronología de los grabados, ya que los ejemplos representados se podían comparar con los encontrados durante las intervenciones arqueolóxicas.

En el caso de las Rías Bajas aparece otra representación enigmática y singular, son los molinos naviculares (o elementos de molienda). Este tipo de molinos representan una manifestación muy especial dentro del arte rupestre gallego. Se sospecha, por los análisis realizados, su uso en prácticas rituales en las que se realizarían pequeñas moliendas, con el fin de obtener pinturas, brebajes... En Monte Penide podemos encontrar 4 ejemplos de estos grabados.

 

Emplazamientos

Una de las características que más llama la atención sobre la investigación es su emplazamiento, si están representados en rocas verticales, horizontales, a ras del suelo, etc., influyendo sobre su visibilidad y localización…

Para el caso de Monte Penide parece que la situación está relacionada con lugares de muy buena visibilidad y control sobre su espacio inmediato, junto a caminos y lugares de paso y orientados hacia la vista panorámica de su contorno.

 

El CASO DE MONTE PENIDE Y REDONDELA


Contamos con un importante conjunto de petroglifos en Monte Penide/Monte Mirallo, pero las representaciones están repartidas por otras parroquias del Ayuntamiento; tenemos petroglifos en O Viso, en la Pedra das Rodiñas o Fonte do Allo; queremos destacar los grabados de Ventosela, de caballos de carácter esquemático y aspecto “naif” acompañando a círculos y puntos de significación más abstracta; o el gran conjunto de arte rupestre de Amoedo, en Pazos de Borbén, límite con Redondela, con combinaciones circulares y otros elementos de abstracción.

 

Vista desde Castro de Negros

 

CASTROS

 


Guerreros castreños en el Museo
Arqueológico de Guimaraes, Portugall

 CRONOLOGÍA Y EXTENSIÓN

Con la invención de la fundición del hierro (implantado a partir de los siglos IX y VIII AC. en Galicia) las tendencias que ya se vislumbraban durante la Edad del Bronce se acentúan; los poblados se fortifican e se implanta plenamente una sociedad de guerreros (como queda reflejado en las esculturas de la época).

Pasado el tiempo de los grabados de petroglifos, parece que pueda haber una relativa paz social durante la Edad del Bronce Pleno y Final; la desaparición de representaciones de armas durante estos períodos puede apuntar en este sentido, según la investigación arqueológica.

El hecho de que durante la Edad del Hierro, por toda Galicia, el norte de Portugal hasta el Duero y parte de los territorios del Oeste de Asturias, se retorne a los poblados fortificados indicaría, para esta zona concreta, un crecimiento demográfico y nuevas tensiones sobre la propiedad, sobre la implantación en el territorio, o incluso sobre los intereses particulares de cada grupo de pertenencia.

 

LOS POBLADOS

La conocida como “Cultura Castrexa del Noroeste”, se caracteriza sobre todo por su sistema de poblados conocidos cómo Castros. Situados en la mayor parte de las veces en cotos de buena defensa y control visual sobre su territorio inmediato. Esta fácil defensa se acrecienta mediante la construcción de sistemas complejos de protección, en forma de murallas y fosos, en algunos casos verdaderas obras de ingeniería militar.

En los poblados encontramos las viviendas, circulares o cuadradas, de piedra y tejados de colmo (paja de los cereales) y barro, y más adelante “tégula” durante la romanización. Con una organización urbanística, que puede resultar primitiva o caótica, repartida en barrios, a veces, o unidades familiares.

Los castros suenen tener zonas diferenciadas según su magnitud, con nombres tales como: “croa”, antecastro, puertas, defensas…

 


Vivienda en el castro de Briteiros, Portugal

LA SOCIEDAD

Tenían una economía agraria, basada en el cultivo de cereales y en la ganadería, aunque seguiría siendo importante en la dieta alimenticia la recolección de frutas y vegetales silvestres y, como no, de pescado, moluscos y mariscos de nuestras costas.

Conocían ya la fundición del hierro y dejaron una rica muestra de orfebrería.

Con la llegada de los romanos no decae la cultura si no todo el contrario, llega a su mayor grado de esplendor, creciendo los castros hasta convertirse casi en ciudades.

Por el arte dejado, muy bien representado en el norte de Portugal y zona de Ourense, podemos vislumbrar que se trata de una sociedad de guerreros, que es como gustan de representar a los hombres, armados con espada y escudo, vistiendo una falda corta y con camisolas bordadas con reticulados y zigzags más o menos complejos.

Otro de los motivos artísticos que nos dejaron fueron las conocidas como “piedras hermosas”, o “formosas”, fachadas monolíticas de edificaciones termales, a las que se les atribuye un uso religioso, más o menos llenas de relieves en forma de cordones, líneas, grecas… y complejos laberintos que caracterizan a esta cultura del hierro.



Piedra “Formosa” del Castro de Briteiros, Portugal

 

LOS ENTERRAMIENTOS

Sigue siendo un misterio el sistema que utilizaron las gentes castreñas para enterrar a sus personas difuntas, el hecho de que no aparezcan inhumaciones hace pensar en rituales de cremación o hundimiento en ríos o en el mar. La aparición de depósitos de armas en los ríos gallegos ya desde la Edad del Bronce puede apuntar hacia este sentido.

 

EL CASO DE MONTE PENIDE Y REDONDELA

Parece que dos castros inventariados para el Ayuntamiento de Redondela (Castro de Negros y A Peneda, este último en el límite con Soutomaior) sea una cantidad muy pequeña si la comparamos con los veintitrés documentados en el ayuntamiento vecino de Vigo. Redondela cuenta con topónimos indudables de adscripción castreña como en las inmediación de Penide: Cidadelle o Castro Ferreiro… Puede que en prospecciones futuras se resuelva esta “carencia” de yacimientos de esta época tan comunes en otras áreas de nuestra geografía inmediata.

 

Creditos