LA RUTA DEL CASTREXO

ruta_3_Castro de Negros.

1. Mámoa do Rei
2. Necrópolis de Chan da Cruz, Mounds nº 19, 20, 15 e 6
3. Necrópolis de Chan da Cruz, Mounds 9 e 10
4. Necrópolis de Chan da Cruz Mound 2 e 3, destruída
5. Petroglifos deChan da Cruz
6. Petroglifos deCoto da Rola
7. Petroglifos deAs Porteliñas
8. Túmulo deChan Chan do Rato
9. Petroglifos deChan do Rato
10. Petroglifos dePoza da Lagoa
11. Mound ofs Teixugueiras
12. Mound e petróglifos de Coto Fenteira
13. Petroglifos deCoto do Corno
14. Petroglifos deCastro de Negros
15. Castro de Negros
1. Mámoa do Rei
16. Túmulo deChan Chan da Cruz 23
17. Túmulo deChan Chan da Cruz 24
18. Túmulo deChan Chan da Cruz 26
19. Túmulo deChan Chan da Cruz 29
20. Túmulo deChan Chan da Cruz 31
21. Mounds das Pedras dos Picos 1 e 2
22. Mound 2 do Parque Forestal do Vixiador
23. Mound 1 de Castro Ferreiro
24. Mounds 2 e 3 de Castro Ferreiro

 

 

Desde A Mámoa do Rei realizamos un recorrido circular que nos va a llevar hasta el Castro de Negros y volver hasta A Mámoa do Rei. Caminamos hacia el noreste por un sendero de tierra y llegamos hasta un cruce por el que cogemos a mano derecha; un poco más abajo, descendiendo por la pista de tierra veremos, en una curva del recorrido, el Castro en la lejanía, por debajo de las dos líneas de alta tensión que cruzan Penide. Esta buena visibilidad del yacimiento muestra su buena situación como elemento defensivo y de control de su contorno inmediato y lejano.

Es un castro con muy buenas defensas naturales, situado en una atalaya rodeada de terraplenes por todos sus lados excepto en las laderas del oeste por donde se hace el acceso a su “croa” o lugar más alto.

Por su lado norte se puede distinguir la existencia de un parapeto y un foso hoy aprovechado como camino que circunda el alto del monte donde se sitúa el yacimiento.

En las laderas podemos encontrar diferentes petroglifos en forma de cazoletas y en la croa una serie de “bañeras” naturales, en forma de oquedades en el roquedo que fueron utilizadas desde tiempo inmemorable para hacer rituales mágicos de sanación o de paso a la edad adulta.

Las impresionantes vistas desde su “croa”, de la dorsal montañosa del Monte Galleiro y sobre todo de la Depresión del Río Maceiras, lugar de paso de la Vía Romana XIX, y posteriormente del Camino de Santiago Portugués, nos dan una idea del interés estratégico de la localización del yacimiento, mostrándose como un lugar ideal para el control sobre el paso natural entre el norte y el sur de Galicia.

 

LEYENDAS Y TRADICIONES

 

A Igrexa da Preta (La Iglesia de la Negra)
En el Castro de Negros, una “moura” vive dentro de la montaña, bajo la aldea castreña, en el interior de una cavidad llamada a “Igrexa da Preta”. Aludiendo al carácter de divinidad de las “mouras”, la denominación popular de “iglesia” para este lugar es el más apropiado. La palabra “preta”, en lugar de “moura”, hace referencia a su color, ya que “preta” aun hoy en portugués significa “negra”.

En las distintas versiones hay referencias a que era la reina de la fortaleza de la montaña, que allí hacía grandes almuerzos con caballeros que venían a caballo para visitarla. En otras versiones esta “moura” sale todas las mañanas a recibir el sol naciente (la cavidad está orientada al este) y hace rezos e invocaciones al astro solar.

Por las noches sale de la cavidad en forma de serpiente y sube hasta el alto del castro. Aquí encontramos varios lugares vinculados con su presencia. El más resaltado es la llamada “Cadeira da Moura” (Silla de la Moura), una roca al borde del precipicio que está orientada directamente hacia la ría. En esta “cadeira” ella se sienta, ya transformada nuevamente en mujer muy hermosa, y, como todas las mouras, peina su cabello con un peine de oro bajo luz de la luna nocturna.

En este lugar es donde tiene sus encuentros con los jóvenes que la pretenden. Una de las creencias es que se trata de una moza hechizada entre esta vida y el ultramundo, guardando un gran tesoro, y aquel que sea capaz de romper el hechizo podrá casar con ella y llevar consigo todos los tesoros.

Las relaciones entre las mouras y los humanos llevan siempre consigo la superación de una prueba. Aquí podríamos hablar con seguridad de lo que son los rituales iniciáticos que se conservan en las tradiciones legendarias de todas las culturas, ritos relacionados en muchas ocasiones con el paso de la adolescencia a la madurez.

Las camas de piedra

En una de las versiones recogidas, se habla de la “cama de piedra” que incluso hace poco existió del lado de la “Cadeira da Moura”. Las “camas de piedra” son abundantes por todo el territorio gallego y están relacionadas con rituales sexuales, unas veces de iniciación, otras propiciatorias de la procreación, otras dedicadas a la curación de enfermedades e incluso algunas también como adivinatorias. En este Castro de Negros tenemos dos camas:

A Cama da Moura

Esta cama de piedra fue destrozada casi en su totalidad tras la colocación de una torre de alta tensión. Sólo se conserva la cabecera.

La versión legendaria nos cuenta que la “moura” se acostaba en esta cama con los jóvenes que ella deseaba (algo muy semejante a lo que se cuenta, como por ejemplo, sobre la Orcavella de Fisterra). Mas esta cama fue usada hasta su desaparición por multitud de parejas que subían a este lugar mágico de la naturaleza para buscar la procreación que en muchas ocasiones no se conseguía en el lecho del hogar. Un rito animista que se practica en incontables lugares de Galicia, vinculado en este caso, como casi siempre, a una deidad de la naturaleza, propiciatoria de la fertilidad, quizás uno de los secretos que ella guarda como “moura” en el vientre de la montaña, perdido para siempre jamás.

La Cama de los Niños

A un lado de la desaparecida “cama de piedra” de la “moura” existe en la actualidad una segunda cama conservada: la “Cama de los Niños”. Tiene un tamaño y una concavidad que la asemeja a una cuna de piedra, con una taza insculpida en la cabecera. De las diferentes versiones recogidas, la coincidencia fundamental es que a esta “cama de piedra” se trae a los niños y niñas enfermos para los que no se encuentra remedio. En las noches de luna llena se les acuesta en esta piedra para que la luz de la luna, con la fuerza con la que mueve las aguas del mundo haciendo subir y bajar los mares, reequilibre todos los líquidos internos de la criatura, volviendo todo a su sitio y propicie su curación.

 

El rito de desencantamiento

La relación de nuestra “moura” con los jóvenes que hasta ella se acercan tiene siempre un marcado carácter e intención sexual y la prueba que ellos deben superar expresa todo este significado.

El mozo debe aguardar sobre la “silla de la moura” a media noche la llegada de la “moura”, al borde del precipicio. Una prueba solo para ser superada por los más audaces y valientes. La “moura” llega hasta allí en forma de serpiente, reptando por el suelo, y porta en la boca un clavel rojo. El color rojo simboliza claramente la sangre. La sangre en los ritos iniciáticos de la adolescencia está relacionada con la llegada de la menstruación o con la pérdida de la virginidad; en ambos casos indicadores simbólicos del paso a la madurez.

 

 Castro de Negros

La moura-serpiente, en cuanto llega a su “silla”, ocupada por el joven que la aguarda, comienza a enroscarse en su cuerpo subiendo por él hacia arriba, cada vez estrujándolo con más fuerza a medida que lo va envolviendo, hasta que la cabeza de la serpiente llega a la altura de la cabeza del pretendiente héroe. En ese momento, la bicha abre su enorme boca y muestra el clavel que lleva entre sus fauces. El mozo sólo tiene que acercar su boca a la boca de la serpiente y tomar de su interior la flor con sus labios. Es este el instante climático, el joven completamente envuelto y apretado por aquella enorme serpiente y sin aliento, aquella inmensa boca abierta ante su cara, y él sólo tiene que acercar sus labios y tomar de su interior la flor que se le ofrece. Mas ese es también el momento en que el miedo supera cualquier intento de introducir su boca en el interior de la serpiente y arrancar la flor. Se produce entonces un forcejeo por zafarse de la bicha opresora, y en la lucha que se desarrolla el mozo cae al precipicio y muere entre las rocas. En una de las versiones recogidas se habla de dos mozos que aparecieron en distintas ocasiones muertos por la mañana entre las peñas.

La muerte de la persona que no supera la prueba a la que es sometida es muy corriente en las leyendas gallegas. En el fondo subyace una intención de selección: solo los más fuertes y valientes están preparados para superar todas las pruebas que aguardan en el desarrollo a la madurez; los más débiles son descartados y despreciados.

Enlazando con este tema de resistir la dureza de la vida, que durante siglos y siglos fue sometida a un proceso de selección natural ante las enfermedades debido a la inexistencia de medicinas tan efectivas como en la actualidad, en la que el ser humano debía enfrentarse con su propia resistencia al embate de las dolencias, los niños y niñas pequeños fueron siempre los seres más débiles de la cadena de la vida.


Río subterráneo

El agua también aparece como elemento en otro relato fantástico más, recogido en una visita con personas de la parroquia a este castro, en la que aseguran que existe un río subterráneo que va desde el castro, atravesando toda la montaña en dirección a la isla de San Simón. En algunas versiones se cuenta que tiene una salida en una mina de A Portela, en otras versiones se cuenta que este río subterráneo tiene su salida delante de la punta de la playa de Cesantes, frente a la isla, en un pozo muy hondo que allí existe en el mar, y que el choque de las aguas de este río subterráneo con las aguas del mar provoca los continuos remolinos que se dan en ese punto estrecho entre la punta de la playa y la isla.

 

Creditos